Riadas de peregrinos con el rito cansado desbordaron ayer todos los recovecos de la Basílica de Guadalupe, al norte de Ciudad de México, a donde más de diez millones de personas llegaron para agradecer y pedir intercesiones a la Virgen de Guadalupe.
La fe por la Virgen de Guadalupe surgió en México en 1531, cuando la leyenda dice que esta divinidad se le apareció, en la cima del Cerro Tepeyac, al indígena Juan Diego, quien fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II.
El ejecutivo capitalino, dentro de su dispositivo especial, repartió 6.500 raciones de alimentos y suministró agua a 30 mil personas.
