Faltan poco menos de 48 horas para que el dictador español Francisco Franco sea exhumado de la tumba en la que fue enterrado en 1975, y con ello se cerrará una etapa polémica de la historia de España por la permanencia de sus restos junto a los de miles de combatientes republicanos, los perdedores de la guerra civil española (1936-1939), llevados allí sin el consentimiento de sus familias.
El Gobierno socialista español determinó ayer que la exhumación del dictador del complejo monumental del Valle de los Caídos, que fue enterrado en su día con honores de jefe de Estado, se producirá el jueves 24 de octubre, y los familiares podrán sacar el féretro de la Basílica a hombros.
Después, el ataúd con sus restos será trasladado en helicóptero hasta el cementerio madrileño de El Pardo, donde será inhumado nuevamente sin honores militares, a pesar de la petición de la familia, según el dispositivo elaborado por el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez.
