La protesta social por la crisis económica que vive Argentina se agudizó ayer en las calles de Buenos Aires, donde diversas organizaciones entre escaramuzas con la Policía, iniciaron un acampe de 48 horas para exigir un plan de emergencia alimentaria ante la creciente inflación.
El centro de la capital se vio ayer alterado por dos focos de protesta, uno en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo, y otro a las puertas del Ministerio de Desarrollo Social, donde los manifestantes se trenzaron con la Policía al iniciar el acampe, que prometen mantener por dos días.
Su reclamo: que se declare la emergencia alimentaria, lo que supondría un aumento de las ayudas sociales por parte del Estado.
También demandan aumentos en los subsidios que cobran los cooperativistas y la creación de puestos de trabajo en un contexto de recesión.
