El tetrapléjico francés en estado vegetativo Vincent Lambert, que había encarnado en Francia el debate sobre el derecho a una muerte digna, falleció ayer, nueve días después de que el equipo médico le retirara la alimentación e hidratación artificiales que lo mantenían con vida.
Lambert, antiguo enfermero de 42 años, murió en el hospital de Reims, en el noreste del país. Quedó tetrapléjico y totalmente dependiente tras un accidente de tráfico en 2008, poco después del nacimiento de su hija, y desde 2011 los médicos habían descartado toda posibilidad de mejora.
La ausencia de un testamento vital había mantenido enfrentado a su entorno: sus padres, católicos tradicionalistas, se oponían a retirarle el tratamiento al considerarlo una eutanasia encubierta y defendían que su hijo no era un enfermo terminal.
