Miles de personas se sumaron ayer a más de 180 protestas en todo Estados Unidos para exigir el cierre de los "inhumanos" centros de detención de inmigrantes y cancelar la entrega de fondos al Gobierno del presidente, Donald Trump, para continuar con sus duras políticas migratorias.
Las manifestaciones se realizaron frente a edificios del Gobierno federal y oficinas de legisladores, tanto demócratas como republicanos, que regresaron a sus regiones con motivo del feriado del 4 de Julio, para que se clausuren unos centros de detención que muchos califican de "campos de concentración". "La situación dentro de los campamentos y centros de detención es totalmente inhumana, están torturando a las familias y a los niños, ¡y hay que actuar ya!", dijo a EFE la directora del grupo Families Belong Together Coalition, Sandra Cordero.
Además del cierre inmediato de estos centros y la liberación de miles de inmigrantes, tanto adultos como niños, los activistas piden a los legisladores que no aprueben más fondos para la Patrulla Fronteriza (CBP) y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), encargadas de poner en práctica las políticas de Trump.
"En septiembre el Congreso va a votar de nuevo sobre presupuesto, y necesitamos decirle a nuestros legisladores que no deben darle un centavo más a estas agencias que están aterrorizando a los inmigrantes", explicó a EFE, la vocera de la organización MovenOn, Victoria Kaplan.
Este grupo es el que está detrás de un llamado nacional de protesta en el que participan además coaliciones que representan a los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños y las que trabajan para evitar las reiteradas separaciones de niños de sus familias una vez cruzan la frontera de manera ilegal.
