Las comunidades afros de Colombia, de las más afectadas por el conflicto armado interno, clamaron ayer al Estado para que se detenga el derramamiento de sangre en sus territorios y se salvaguarde la identidad cultural que han perdido por culpa de la violencia. En un país en el que más de 4.6 millones de personas afros han sido víctimas de violaciones de los derechos humanos, cinco organizaciones presentaron informes ante la Jurisdicción Especial para la Paz en los que denunciaron las agresiones.
