Tras sufrir el inicio de año más violento de la historia reciente de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió ayer no modificar ni un ápice su estrategia de seguridad y prometió que en seis meses comenzará a dar resultados.
López Obrador celebró la reunión diaria con su equipo de seguridad en el oriental estado de Veracruz, que el pasado viernes volvió a sufrir un grave episodio de violencia con la matanza de 14 personas en el municipio de Minatitlán.
El presidente atribuyó ese episodio a los anteriores gobiernos federales y estatales, que mantenían un "contubernio" con el crimen organizado, y prometió reducir en seis meses la criminalidad en el país.
Seis meses son el tiempo que necesita, según dijo, para consolidar su estrategia.
