Cientos de miles de argelinos mantuvieron ayer la presión popular sobre el régimen en las calles de Argelia pese a la renuncia, el pasado martes, del anciano y enfermo presidente, Abdelaziz Buteflika, que era la principal reivindicación de la población.
Al grito del "régimen debe caer" y "no habrá perdón", las marchas se repitieron por séptimo viernes consecutivo en Argel pero también en otras ciudades como Annaba, Tizi Uzu, Bejaia, Chlef, Bechar y Skikda.
En la capital, las calles Hasiba Benbuali, Didouch, Pasteur y las Plaza de Grand Poste y Audin volvieron a desbordarse de familias y de jóvenes que en ambiente festivo y cívico volvieron a pedir el fin del régimen, encarnado en lo que en Argelia ya se conoce como la "triple B".
Una expresión que alude a los tres políticos elegidos para tutelar la transición: el presidente del Senado, Abdelkader Bensalah; el presidente del Consejo Constitucional, Tayeb Belaiz, y el primer ministro y antiguo ministro de Interior, Nuredin Bedaui, a los que los manifestantes consideran miembros "de la mafia".
Una banda delictiva que, según dijeron a Efe, debe ser juzgada junto a todos los funcionarios y empresarios del círculo presidencial, a los que se debe exigir además la restitución del dinero que gastaron durante los veinte años de mandato de Buteflika.
"La dimisión (del presidente) es solo una fachada. Desde hace seis años estuvo ausente y era el sistema que hacía los decretos y cartas en su nombre. Hay que echarlos a todos", dijo a Efe Mahiut, una médico de 60 años.
"Las tres B deben marcharse. Son restos del poder mafioso. No queremos un gobierno de consenso que huela a esta gente, queremos un gobierno nuevo con nuevas personas", insistió por su parte Mohamed, un joven funcionario.
A su lado, en una larga pancarta, aparecían los nueve nombres que "quiere la calle como Gobierno transitorio", entre los que destacaban el ex ministro de Comunicación y antiguo embajador en España Abdelaziz Rehabi, el ex primer ministro Ahmed Benbitur y el abogado y activista de derechos humanos, Mustafa Buchachi.
