Irán afronta con dificultades la ayuda a los damnificados por las inundaciones que asuelan el país, entre críticas a la gestión gubernamental de esta crisis sin precedentes que ya ha causado la muerte a 70 personas y una gran destrucción.
Las lluvias comenzaron hace algo más de dos semanas y han afectado a prácticamente todo el país -25 de las 31 provincias-, estando ahora en alerta las regiones occidentales de Juzestán y Lorestán, donde se esperan más precipitaciones.
Según los últimos datos ofrecidos ayer por los Servicios de Emergencia, las inundaciones se han saldado con al menos 70 muertos y 791 heridos, de los que 45 continúan hospitalizados. El director de Emergencias, Pir Hosein Kolivand, explicó que para mitigar la crisis han enviado un cuarto equipo de operaciones especiales a las localidades de Pol Dojtar y Mamulan, en el sur de Lorestán, donde hay unas 10.000 viviendas afectadas.
No hay acceso terrestre a estas zonas, por lo que se está suministrando la ayuda por vía aérea a los equipos allí desplegados, indicó Kolivand, quien alertó de los riesgos del contagio de infecciones.
La Media Luna Roja, las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución están actuando en estas provincias, a las que también se han desplazado ciudadanos para llevar ayuda a título personal.
Uno de los que se ha volcado en socorrer a los damnificados es Farhad Jandan, un guía de turismo del desierto de 42 años, quien tenía previsto llegar anoche con su cargamento de ayuda a Jorramabad, Pol Dojtar y Mamulan. Jandan explicó a EFE que entre 70 y 80 pueblos no son accesibles por carretera y tienen las comunicaciones cortadas y que sus compañeros, que ya se encuentran en la zona, están acercando las ayudas en todoterreno y a pie, aunque a veces las caminatas son de 10 horas.
