El Gobierno mexicano quitó hierro ayer al episodio de tensión generado con España al exigir disculpas por los abusos cometidos durante la conquista del actual territorio de México, pero insistió en que las autoridades españolas pidan perdón.
En su rueda de prensa matutina, el presidente de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, negó que las relaciones entre ambos países estén en riesgo tras la carta que envió al rey de España Felipe VI.
En Buenos Aires, el ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, garantizó que España no va a pedir a México las "extemporáneas" disculpas que pide Obrador.
Y en Roma el Vaticano recordó que el Papa Francisco ya pidió perdón por la conquista de América
