El dolor por las 157 víctimas mortales del accidente de Ethiopian Airlines ocurrido este domingo se sintió ayer en la apertura de la IV Asamblea de Medio Ambiente de la ONU (UNEA), donde sus representantes se solidarizaron con las familias.
El presidente de esta Asamblea y ministro estonio de Medio Ambiente, Siim Kiisler, invitó a los participantes a guardar un minuto de silencio, antes dar por inaugurada la reunión en la sede de Naciones Unidas en Nairobi, donde la bandera de la organización ondeó a media asta en memoria de las víctimas.
Un total de 22 empleados de diferentes agencias de la ONU forman parte las 157 personas que murieron ayer en el accidente de un avión de Ethiopian Airlines poco después de despegar de Adís Abeba con rumbo a Nairobi, afirmó la directora ejecutiva de ONU-Habitat, Maimunah Mohd Sharif.
Antes de inaugurarse la Asamblea, Sharif y la directora ejecutiva en funciones de ONU Medioambiente, Joyce Msuya, así como la recién nombrada directora de ese organismo, Inger Andersen, manifestaron sus condolencias a los familiares de los fallecidos.
"El accidente del vuelo de Ethiopian Airlines ET 320 fue una pérdida terrible para los estados miembros de las Naciones Unidas y para la comunidad medioambiental", afirmó Msuya, al precisar que algunos de los fallecidos iban a asistir a la Asamblea.
Sobre UNEA-4, Kiisler recordó su importancia y remarcó la necesidad de encontrar soluciones sostenibles para el desarrollo económico menos agresivas con el medio ambiente.
El ministro estonio invitó a todos a debatir sobre la contaminación plástica en los océanos y en tierra, el agua o la pérdida de biodiversidad y las fórmulas para un desarrollo sostenible.
El plástico, los residuos, los químicos, la contaminación o el derecho medioambiental son algunos de los asuntos a debate en la reunión, que se celebra hasta el viernes en Nairobi y en la que, según la organización, se adoptarán decisiones importantes para el desarrollo sostenible y el futuro del planeta.
