El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli (2009-2014) se sentará a partir de hoy martes en el banquillo de acusados por un caso de escuchas ilegales y peculado que lo enfrenta a una pena de hasta 21 años, y en el marco del cual ha estado preso preventivamente 21 meses, casi la mitad en EE.UU.
"El Loco", como llaman a Martinelli sus seguidores, siempre ha mantenido su inocencia y se dice víctima de una "persecución política" de su sucesor en el poder, Juan Carlos Varela, quien fue su vicepresidente y niega esa denuncia con el argumento de que respeta la separación de los poderes públicos.
El expresidente y fundador del partido Cambio Democrático (CD-opositor), segunda fuerza parlamentaria, llega a esta etapa final del proceso judicial con la particularidad de que es candidato a dos cargos en los comicios generales de mayo próximo por esa formación política: a la Alcaldía de la Ciudad de Panamá y a diputado de la Asamblea Nacional (AN).
La ley panameña solo impide la participación política en caso de que una persona haya sido condenada por un juez, lo que no le ha sucedido al exgobernante.
Pero en sí todo el caso ha sido peculiar. Comenzó en la Corte Suprema de Justicia el 8 de junio de 2015, cuando el expresidente era diputado centroamericano y ya había huido del país alegando persecución política, pero el juicio se llevará a cabo en una corte ordinaria. Eso luego de que el pleno de magistrados diera finalmente la razón a la defensa de que la renuncia de Martinelli a la diputación regional apenas llegó extraditado de Estados Unidos en junio de 2018, lo que sacaba el proceso del ámbito del Supremo. Pero el pleno judicial dejó en firme todo lo actuado por el magistrado Jerónimo Mejía, el juez de Garantías en la llamada fase intermedia y quien sistemáticamente rechazó el pedido de la defensa de que el caso saliera del Supremo, con el argumento de que la presentación de la acusación en octubre de 2015 había anclado la causa en el máximo tribunal.
