El Papa Francisco llegó ayer a Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el primer viaje de un pontífice a la península Arábiga, a la que lleva un mensaje de paz y convivencia entre cristianos y musulmanes, en medio de los conflictos que vive la región, como la guerra en Yemen.
El jefe de la Iglesia católica, que aterrizó en el aeropuerto de Abu Dabi, fue recibido por el príncipe heredero del emirato, Mohamed bin Zayed al Nahyan, por miembros del Ejecutivo emiratí, así como por representantes del Vicariato Apostólico de Arabia del Sur, con sede en EAU.
Asimismo, en el aeropuerto le esperaba el gran imán de Al Azhar, Ahmed al Tayeb, líder de la principal institución del islam suní en Oriente Medio, con quien abandonó el aeropuerto en una furgoneta en la que se les podía ver charlando.
Ambos líderes religiosos han sido invitados a Abu Dabi para participar en el Encuentro de Fraternidad Humana, que dio comienzo ayer y que se prolongará hasta hoy lunes.
En el marco de este evento, el Papa se reunirá también con el Consejo Musulmán de Ancianos, con sede en Abu Dabi y creado en 2014 con el objetivo de promover la paz en el seno de la comunidad musulmana, según el propio organismo.
"Voy a visitar el país como un hermano, para escribir una página de diálogo juntos y para recorrer caminos de paz juntos", dijo Jorge Bergoglio a través de la red social Twitter poco antes de despegar del aeropuerto de Fiumicino.
Sin embargo, no se sabe si el Papa abordará con sus anfitriones varios asuntos espinosos respecto a la situación de los derechos humanos en EAU y a su implicación en conflictos de la región.
PREOCUPACIÓN
Ayer, antes de emprender su viaje, expresó su "gran preocupación" por la crisis humanitaria en Yemen y apeló a la comunidad internacional para que se cumplan los acuerdos alcanzados entre las partes beligerantes.
