El Papa Francisco escribió una carta a los obispos de Estados Unidos para reclamarles una nueva mentalidad en el ejercicio del poder que permita afrontar los casos de abusos, que han minado la credibilidad de la Iglesia en el país.
La misiva, hecha pública ayer pero datada el pasado 1 de enero, se dirige a los obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, que están reunidos realizando Ejercicios Espirituales hasta el martes en la localidad de Mundelein, en la archidiócesis de Chicago.
El pontífice confiesa que durante el encuentro que mantuvo con la cúpula del episcopado estadounidense el pasado 13 de septiembre en el Vaticano avanzó su deseo de ir personalmente a esas meditaciones, si bien finalmente no ha sido posible por "problemas de logística".
No obstante, Francisco se ha encargado de mandar al predicador de la Casa Pontificia, el capuchino Raniero Cantalamessa, para que les "guíe con su sapiente experiencia" en sus meditaciones.
