Miles de migrantes, en su mayoría hondureños, rompieron ayer la valla metálica que separa a Guatemala de México y después de un enfrentamiento con la Policía cruzaron corriendo y gritando a territorio mexicano.
Los antimotines guatemaltecos lanzaron bombas lacrimógenas a los migrantes que, en su desesperación por seguir su trayectoria hacia Estados Unidos, respondían con piedras y palos.
"Vamos para México", gritaban los migrantes de esta nueva caravana desesperados, mientras se dirigían a la aduana mexicana, donde hay una fuerte presencia policial mexicana que les impide el paso para cruzar el puente o el río que separa a ambos países.
Durante el enfrentamiento, se vivieron momentos de mucha tensión, los niños lloraban mientras las madres los agarraban de la mano y los arrastraban para continuar el paso y salir de la línea de fuego, donde varios resultaron heridos, aunque por el momento se desconoce el número.
"No entiendo por qué hacen esto señor. ¿Acaso los niños no tienen derecho?", gritaba un señor entre lágrimas lamentándose de que algún pequeño pudo haber muerto.
Una primera caravana de migrantes, ahora formada por unos 7.000 personas, partió el 13 de octubre de San Pedro Sula (Honduras) con dirección a Estados Unidos y gran parte de ella marcha actualmente por México, tras pasar por Guatemala.
Uno de los voceros de la caravana, Alexander Martínez, informó que el grueso de la caravana decidió mantenerse en esta localidad y reanudar mañana su caminata a las tres de la madrugada rumbo a Santiago Niltepec, a unos 50 kilómetros, mientras organizan comisiones de seguridad.
"Fue una provocación, fue mandado a hacer para hacernos quedar mal ante el mundo y ante México y por eso decidimos no salir para hacer un comité de seguridad y que todo sea ordenado y el que ande queriendo hacer pleito será entregado a las autoridades. Todo quedó controlado y no pasó a más" dijo.
