BRUSELAS. La Unión Europea necesita, para frenar la inmigración irregular, una política migratoria que incluya vías legales de acceso, una cooperación más amplia con los países africanos y un sistema de acogida de refugiados.
En la última cumbre, los líderes de la UE insistieron en la necesidad de cortar los flujos desde la raíz, combatiendo las redes de tráfico en el Mediterráneo, haciendo más efectivos los retornos de los inmigrantes que no tienen derecho a permanecer en la UE.
