PARÍS. En plena reconquista de la popularidad perdida, el presidente francés, Emmanuel Macron, sufrió un nuevo revés con la dimisión de su ministro del Interior, Gérard Collomb, un fiel desde los orígenes de su aventura política que ayer abandonó el departamento y abrió otra crisis política.
Muestra de lo inesperado de este nuevo revés es que Macron se vio obligado a pedir a su primer ministro, Edouard Philippe, que asumiera la cartera vacante.
