TEHERÁN. Las autoridades iraníes primaron ayer la tesis de que el mortífero atentado perpetrado en la ciudad de Ahvaz fue obra de un movimiento separatista árabe apoyado por Arabia Saudí, y advirtieron de que esta masacre no quedará sin respuesta.
Descartando la reivindicación del grupo yihadista Estado Islámico (EI) del atentado, que causó 25 muertos y 60 heridos, Teherán se centró en acusar a los países rivales regionales.
