El Partido de los Trabajadores (PT) busca una salida para las elecciones del 7 de octubre después de que la justicia anuló la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva y tiene los días contados para nombrar a su sustituto si no quiere quedar fuera de la contienda electoral.
Faltando poco más de un mes para las elecciones presidenciales, el PT deberá definir en los próximos días la estrategia de la formación después de que el Tribunal Superior Electoral vetó la madrugada del sábado 1 la presencia de Lula en la carrera electoral por estar condenado en segunda instancia.
El primer paso para definir la nueva hoja de ruta llegará hoy lunes, cuando el hasta hora compañero de fórmula de Lula y posible sustituto, Fernando Haddad, se reunirá con su padrino político en la prisión donde el expresidente cumple desde abril una pena de 12 años por corrupción.
Desde la cárcel, el otrora líder sindical y obrero deberá poner en marcha todas sus habilidades políticas para planificar los próximos movimientos de su partido, que tiene hasta el 11 de septiembre para indicar un nuevo candidato.
Aunque el PT no lo ha reconocido explícitamente, la idea dentro de la formación es que, tras el veto a Lula, la candidatura sea asumida por Fernando Haddad y la comunista Manuela D'Ávila se convierta en su compañera de fórmula para los comicios.
No obstante, a pesar de la decisión de la Corte Electoral, el PT ha insistido este fin de semana en mantener viva la imagen de Lula y transformó la propaganda electoral televisiva en un alegato de defensa a favor del expresidente, quien apareció en las imágenes, aunque sin ser identificado explícitamente como abanderado del partido.
