Al menos, 26 personas, entre ellas 15 civiles, han muerto y 75 han resultado heridas en los combates entre milicias que se suceden en el sur de Trípoli, los peores que se libran en la capital libia desde el inicio de la guerra civil en 2014, informaron ayer a EFE fuentes médicas.
Los enfrentamientos estallaron el domingo 26 en un área densamente poblada del barrio meridional de Salehdin, próximo al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, sin servicio desde 2014 y pieza estratégica que anhelan las partes.
La zona está controlada por la llamada Séptima Brigada y por la milicia Al Kani, antes vinculada al Ministerio de Defensa del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) que apoya la ONU en la capital desde abril de 2016.
En el otro bando, combaten las Brigadas Revolucionarias de Trípoli, la Fuerza Especial de Disuasión (RADA), la Brigada Abu Selim y la Brigada Nawassi, todas ellas adscritas a los ministerios de Interior y de Defensa del citado Ejecutivo, al que financia la Unión Europea.
RADA ha acusado a la Séptima Brigada, que al parecer cuenta con el apoyo de Salah Badi, un miliciano de la ciudad de Misrata al que se considera uno de los principales responsables de la guerra civil, de ser una quintacolumna del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del Ejecutivo del este de Libia.
Los enfrentamientos son los más graves ocurridos en la capital desde los combates de hace cuatro años y ponen en entredicho la capacidad del frágil Gobierno liderado por Fayez al Serraj en Trípoli para controlar las milicias. Al Serraj anunció ayer que pidió a los generales a cargo de las zonas militares central y oeste, Mohammed al Haddad y Osama Al Juwaili, que garanticen en las próximas horas un alto al fuego.
Sin embargo, tanto el Consejo de Ancianos de la capital como el grupo de ochenta diputados del Parlamento de Tobruk que sí apoyaron el pacto que permitió crear el GNA han culpado a Al Serraj de la violencia y han exigido la renuncia de este Ejecutivo.
