El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, cuestionó ayer el atentado que sufrió el pasado sábado el presidente, Nicolás Maduro, al denunciar que el Gobierno está destruyendo las evidencias de este suceso que dejó siete heridos y por el cual el gobernante ha acusado a dos diputados.
En una sesión extraordinaria en la que estuvieron presentes representantes diplomáticos de varios países, así como la familia del diputado detenido Juan Requesens, se condenó el retiro "ilegal" de la inmunidad parlamentaria a este legislador así como a su colega Julio Borges, actualmente fuera del país. Los diputados fueron despojados de su fuero por parte de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un foro no reconocido por buena parte de la comunidad internacional.
