La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera de Argentina, calificó como "contundente" la huelga general desarrollada ayer para exigir al Gobierno de Mauricio Macri una "corrección" del rumbo económico, una protesta que el Ejecutivo afirma que "no contribuye a nada".
Con una adhesión total de los gremios del transporte público, la inactividad se hizo sentir con fuerza en las principales ciudades del país, con oficinas públicas sin atención, servicios mínimos de salud, buena parte del comercio cerrado y un movimiento en las calles con aires de un domingo.
"Se está desarrollando un paro en toda la República Argentina, con un altísimo nivel de acatamiento", aseguró en una rueda de prensa Juan Carlos Schmid, uno de los miembros del triunvirato que conduce la CGT y que aseguró que la central convocó a esta huelga después de "agotar todas las instancias" de diálogo con el Ejecutivo.
Schmid afirmó que el "desorden económico" y las medidas instrumentadas por el Gobierno de Macri afectan "seriamente" a los trabajadores y advirtió que los sindicatos no aceptarán las condiciones de "ajuste" del acuerde recientemente sellado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"No nos vamos a resignar a que el ajuste pese sobre nuestras espaldas. El Gobierno tiene que corregir su programa económico. Hay que cambiar la orientación del modelo económico que está llevando al desastre al pueblo argentino", dijo Schmid.
Héctor Daer, otro de los líderes de la CGT, sostuvo que desde el inicio del Gobierno de Macri, a finales de 2015, Argentina ha acumulado una inflación del 95 % que ha impactado en el poder adquisitivo de los asalariados y dijo que el Ejecutivo "no tienen la voluntad política de proteger a los trabajadores" y solo busca cumplir con metas de ajuste fiscal para favorecer a los sectores financieros.
