Una credencial infalsificable y millones de voluntarios a cargo de contar los votos son parte de la rigurosa normativa antifraude que se ha perfeccionado en los últimos 30 años en México desde los controvertidos comicios presidenciales de 1988.
Establecida en 1991, la credencial para votar cuenta con 16 elementos de seguridad que la hacen infalsificable -entre ellas fotografía del usuario y tinta ultravioleta-, que la han consolidado como la identificación oficial más usada en México, situación que espera reflejarse en una semana, cuando se celebren las elecciones en México el 1 de julio.
La identificación con fotografía es un instrumento de confianza para las autoridades.
