El rostro más amargo de la caravana "viacrucis del migrante" es el de las mujeres, niños y personas mayores que desde hace más de 15 días recorren con rumbo incierto México, en busca de un sueño americano que se convirtió en pesadilla.
Alrededor de 1.000 migrantes, en su mayoría hondureños, permanecen en la ciudad de Puebla (centro del país) recibiendo asesoría sobre las solicitudes de asilo y refugio, a la espera de partir hoy domingo hacia Ciudad de México, donde ya se encuentra un reducido grupo de sus compañeros.
"Mi antigua pareja no acepta que tenga otra relación y me mandó matar, es de la Mara 18", contó a EFE Olaine Genoveva Díaz, originaria de Guatemala.
Viaja en la caravana de migrantes con sus tres hijos de seis, tres y un año de edad, por miedo a que su expareja cumpla sus amenazas y termine con su vida.
El objetivo de la guatemalteca es llegar a Estados Unidos, no de manera ilegal, sino con un permiso de trabajo para poder estar segura con sus hijos y sacarlos adelante trabajando en el país norteamericano.
