Siria cumplió ayer siete años de un conflicto que causó más de 350.000 muertos en medio de un desplazamiento masivo de civiles de Guta Oriental, el principal feudo opositor de las afueras de Damasco, que huyeron a zonas en poder de las autoridades.
Más de 12.500 civiles, entre ellos cientos de menores y mujeres, salieron de Guta Oriental, objetivo de una ofensiva de las fuerzas gubernamentales, en el mayor éxodo de desplazados de esta área desde que el ejército impusiera un asedio en 2013, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Esas personas salieron a través del corredor abierto por las autoridades sirias en la localidad de Hamuriya, de donde procedía buena parte de los civiles, así como de las poblaciones de Zamalka, Kafr Batna y Yisrín, todas ellas controladas por la facción islamista la Legión de la Misericordia.
Al mismo tiempo que los civiles se marchaban de Hamuriya, la Legión de la Misericordia se retiró de esta ciudad, cuyo dominio fue asumido de inmediato por las tropas gubernamentales.
