Naciones Unidas llamó ayer a dar un nuevo impulso a las políticas de desarme nuclear en un momento de especial preocupación por la amenaza que plantea Corea del Norte y por las difíciles relaciones entre Rusia y Estados Unidos.
"La amenaza que plantean las armas de destrucción masiva continúa y, de hecho, parece tomar fuerza", alertó el secretario general de la organización, António Guterres.
Lo hizo en una sesión especial del Consejo de Seguridad dedicada a las políticas de no proliferación y encabezada por el presidente kazajo, Nursultán Nazarbáyev.
Kazajistán, que renunció voluntariamente al arsenal nuclear heredado de la URSS, ha situado el desarme nuclear como la gran prioridad de su mes al frente del Consejo.
La iniciativa coincide con nuevos intentos de solucionar la crisis en la península coreana y tras años de erosión en los esfuerzos internacionales para reducir los arsenales atómicos existentes alrededor del mundo. "Los miedos globales sobre las armas nucleares están en lo más alto desde la Guerra Fría", aseguró Guterres, que calificó la cuestión norcoreana como la más "tensa y peligrosa" que existe actualmente.
