El expresidente de Ecuador Rafael Correa empezó a dirigir en persona la campaña por el No a la consulta popular impulsada por su sucesor y excorreligionario Lenín Moreno, empeñado en borrar la huella correísta en su administración.
Correa, que regresó ayer por la madrugada al país desde Bélgica, donde reside desde mediados de 2017, inició su participación proselitista en su natal Guayaquil, la ciudad más poblada del país.
Tras largas reuniones de coordinación con su "buró de campaña", el exmandatario mantuvo encuentros con dirigentes de AP durante casi todo el día.
Ya por la noche, el exmandatario tenía previsto acudir a un barrio del suburbio de Guayaquil, uno de los sectores más pobres de la ciudad, para una campaña de "puerta a puerta", según comentaron a EFE fuentes cercanas a su entorno.
La idea, agregaron, es "recuperar los orígenes" de Alianza País (AP), el movimiento político que fundó Correa y que le llevó al poder en 2007, cuando tenía como vicepresidente a Moreno.
Ahora ambos, además de mantener una dura pugna política y verbal, se disputan también el control del grupo político, dividido en dos, entre morenistas y correístas.
La consulta popular de Moreno disgusta a Correa porque cree que es una maniobra de su sucesor para dejar atrás la ideología de izquierdas que ambos pregonaban en el pasado.
Por ello, el ala correísta de Alianza País propugna el No en algunas de las siete preguntas de la consulta popular, sobre todo las relacionadas con la reelección indefinida y la situación de un consejo que designa a las autoridades de control.
Moreno, por contra, asegura que con su consulta (que también versa sobre la lucha contra la corrupción, la plusvalía, la protección a la naturaleza y que los delitos sexuales a menores no prescriban) intenta fortalecer la democracia que, según dice, fue maltratada por su antecesor.
