El Gobierno español considera que las autoridades de Cataluña aún pueden impedir que el Ejecutivo central asuma sus competencias si renuncian al proceso secesionista, mientras el presidente autonómico, Carles Puigdemont, se planteó replicar esas medidas en el Senado, que las ratificará este viernes 27.
La posibilidad de que Puigdemont asista a la Cámara Alta para expresar su posición se abrió paso ayer, aunque hay problemas para ajustar las agendas del Senado y del presidente catalán.
El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó el sábado 21 cesar a todo el gabinete regional de Cataluña, así como limitar las competencias del Parlamento autonómico y convocar elecciones antes de seis meses, ante la amenaza de secesión de esa región española, medidas que deben ser ratificadas por el Senado el viernes 27. "Se podrían cambiar las medidas que el Gobierno ha solicitado a la vista de los cambios que se pudieran producir en las circunstancias actuales", declaró ayer a la prensa el ministro de Justicia, Rafael Catalá.
Ante la posibilidad de que el presidente catalán pueda presentarse en el Senado antes de que vote esas medidas, la vicepresidenta del Ejecutivo español, Soraya Sáenz de Santamaría, resaltó ayer lunes que el Gobierno catalán tiene una posibilidad: "ir al Senado y hacer las alegaciones oportunas".
El presidente catalán está sopesando presentarse en la Cámara Alta para expresar su rechazo a la aplicación de las medidas del Ejecutivo central, explicó ayer la coordinadora general de su partido (PDeCAT, independentistas de centro), Marta Pascal. "Es una posibilidad" y si finalmente "estimase oportuno acudir", su formación se sentiría "cómoda" y le daría "apoyo", explicó la portavoz.
Según Pascal, "es absolutamente compatible" explicarse en el Senado con lo que considera "cumplimiento del mandato del 1 de octubre", fecha en la que en Cataluña tuvo lugar un referéndum ilegal en el que unos dos millones de ciudadanos -sobre un censo de 5,3 millones- votaron a favor de la secesión, según datos de las autoridades regionales.
