Somalia sufrió el sábado 14 el peor atentado de su historia después de que presuntos terroristas de Al Shabab detonaron camiones bomba contra un hotel y un mercado de la capital, Mogadiscio, matando, al menos, a 215 personas e hiriendo a más de 350, según el último informe ofrecido ayer a EFE por fuentes sanitarias.
Según los medios locales, que ofrecen una cifra aún mayor de fallecidos -230-, la gran mayoría de ellos en el ataque eran civiles, principalmente vendedores ambulantes que comerciaban en una de las calles más transitadas de la ciudad.
Los hospitales de la ciudad están totalmente desbordados ante la masiva llegada de heridos para los que no disponen de suficientes medicamentos ni de sangre para realizar transfusiones, por lo que el presidente de Somalia, Mohamed Abdullahi Mohamed, hizo un llamamiento urgente a la población para que donase sangre.
Esta situación puede provocar que en las próximas horas el número de fallecidos continúe aumentando, confirmó a EFE el comandante de la policía de Mogadiscio, Mahad Abdi Gooye. Muchas de las víctimas murieron calcinadas, lo que está dificultando gravemente las tareas de identificación, explicó a EFE el doctor Mohamed Abshir, del hospital de Madina.
