El atropello intencionado a un grupo de militares en Levallois Perret, en las afueras de París, colocó ayer de nuevo a las Fuerzas Armadas francesas en el visor de la amenaza terrorista.
El destacamento atacado, seis de cuyos miembros fueron heridos, se disponía a comenzar su patrulla cuando, a la salida de su cuartel, fue arrollado por un vehículo que aceleró en su dirección y se dio a la fuga.
