El Gobierno de Siria se comprometió ayer a respetar el acuerdo para reducir la violencia en determinadas zonas del país, aunque advirtió de que responderá a posibles violaciones, coincidiendo con una evacuación de civiles y combatientes del extrarradio damasceno.
"Cumpliremos (con el pacto), pero si hay violaciones por parte de cualquier organización responderemos de forma contundente", aseguró el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Mualem, en una rueda de prensa en Damasco transmitida por la televisión oficial.
El jueves 4, Rusia e Irán -aliados del Ejecutivo de Siria- y Turquía -valedora de la oposición- firmaron en Astaná un acuerdo para reducir las hostilidades en cuatro zonas del país, ante la presencia de delegados del Gobierno y de la oposición siria.
Al Mualem explicó que la policía militar rusa será la encargada de supervisar el cumplimiento del pacto, que entró en vigor el sábado.
"No habrá ninguna fuerza internacional bajo la supervisión de la ONU. Rusia, como garante, ha dejado claro que desplegará fuerzas de la policía militar y puestos de observación", detalló. De la solución están excluidos el Frente al Nusra, como se llamaba hasta julio la exfilial siria de Al Qaeda, y el Estado Islámico (EI), al ser considerados terroristas, indicó Al Mualem.
Tanto el EI como el Frente al Nusra figuran en la lista de grupos terroristas de la ONU, aunque la segunda organización se desvinculó en julio de Al Qaeda y cambio su nombre por Frente de Liberación del Levante.
En enero, el Frente de la Conquista del Levante se fusionó con otros grupos y formó el Organismo de Liberación del Levante. Esta alianza se encuentra presente y actúa mezclada con otras facciones en las cuatro regiones donde se aplica el pacto: Idleb y partes de las vecinas Hama, Latakia y Alepo; Guta Oriental, en la periferia damascena; el norte de la provincia central de Homs, y las regiones sureñas de Deraa y Al Quneitra.
