Ban Ki-moon terminó ayer su mandato como secretario general de Naciones Unidas tras una década de luces y sombras al frente de la organización internacional.
El diplomático coreano deja su puesto al portugués António Guterres, nombrado en octubre y que oficialmente inicia su trabajo este 1 de enero.
Discreto y criticado por su falta de carisma, Ban será recordado por su defensa de los derechos humanos y del medioambiente, pero también por su escaso impacto en la política internacional y por la lentitud de algunas de sus decisiones.
En su legado destacan sobre todo dos grandes pactos internacionales: el Acuerdo de París contra el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Ban se erigió desde el primer momento como uno de los grandes defensores de un pacto global sobre el clima, advirtiendo una y otra vez del enorme peligro del calentamiento global para todos los habitantes del planeta.
