La victoria del ecologista Alexander Van der Bellen en las elecciones presidenciales de ayer en Austria ha interrumpido la ola de recientes éxitos del populismo de derechas en el mundo occidental, aunque ha logrado el mejor resultado de su historia en la república alpina.
Van der Bellen, un profesor universitario de 72 años, progresista e intelectual y que conecta mal con una gran parte de la población, ha logrado mejorar con mucho sus resultados del pasado mayo, cuando ganó por la mínima unos comicios que fueron impugnados por su rival Norbert Hofer y su partido, el eurocrítico y xenófobo FPÖ.
Si entonces Van der Bellen ganó con apenas 0,6 puntos de ventaja y 31.000 papeletas, en esta repetición su margen de victoria, a la espera de que hoy se den los datos definitivos.
