Los bombardeos azotaron ayer varias zonas de las provincias septentrionales de Siria, donde hubo 24 muertos, en medio de los llamamientos de EE.UU. para que la aviación del Gobierno de Damasco deje de sobrevolar áreas estratégicas controladas por la oposición.
Los ataques aéreos golpearon ayer los barrios asediados de la ciudad de Alepo, la mayor del norte del país, y la población de Jan Shijún, en la provincia norteña de Idleb.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 13 personas, entre ellos tres menores, perdieron la vida y decenas resultaron heridos en un bombardeo de aviones no identificados contra Jan Shijún.
Los aparatos lanzaron ocho cohetes contra distintas partes de la ciudad, lo que ocasionó amplios daños materiales en viviendas, algunas de las cuales quedaron reducidas a escombros.
La fuente no descartó que el número de víctimas mortales aumente porque hay heridos graves y desaparecidos en la zona damnificada, donde todavía trabajan los equipos de rescate.
La mayor parte de la provincia de Idleb está dominada por el Frente de la Conquista del Levante (antigua filial siria de Al Qaeda) y otras facciones armadas. Por otro lado, al menos once personas perecieron, entre ellas dos menores, en bombardeos similares en los distritos de Al Salhin, Al Mashhad, Al Sukari y Al Muasalat, en la urbe Alepo.
Estos sucesos se producen después de un centro de asistencia médica fue también bombardeado en el sur de esa provincia. La Unión de Atención Médica y Organizaciones de Asistencia (UAMOA) explicó que cuatro miembros del equipo sanitario perecieron y que una enfermera está herida grave por un ataque aéreo en la localidad Jan Tuman.
Las víctimas fueron evacuadas por personal de la propia ONG, que es francesa, a centros médicos cercanos.
