Armenia mantiene tensas relaciones con sus vecinas Turquía y Azerbaiyán y, por eso, el Papa Francisco animó ayer al pueblo armenio a trazar un futuro de reconciliación que excluya "la fuerza engañosa de la venganza" por los conflictos pasados.
En un acto por la paz celebrado en la capital, Ereván, junto al patriarca supremo armenio Karekin II, Francisco animó a los asistentes y a la sociedad entera a trazar
"senderos nuevos" que transformen el odio "en proyectos de reconciliación".
"Hará bien a todos comprometerse para poner las bases de un futuro que no se deje absorber por la fuerza engañosa de la venganza; un futuro donde no nos cansemos jamás de crear las condiciones por la paz", clamó el pontífice.
En este sentido, Francisco animó a las jóvenes generaciones a convertirse en "promotores activos de una cultura del encuentro y de la reconciliación", en vez de ejercer como lo que denominó "notarios del 'statu quo".
