El triunfo del No en el referéndum del jueves 23 en el Reino Unido ha forzado la dimisión para octubre del primer ministro, David Cameron, cuyo aviso sobre las consecuencias de la salida no fueron suficientes para convencer al electorado.
Como un auténtico terremoto político, con repercusiones nacionales e internacionales, Cameron anunció visiblemente emocionado ante su residencia de Downing Street que había informado a la reina Isabel II su intención de renunciar después de que la población apoyase la salida de la UE con el 51,9 % de los votos. El resultado del plebiscito, sobre el que los analistas habían anticipado que podía ser ajustado, causó una gran conmoción porque los políticos y la prensa consideraron que el desenlace final se decantaría, no obstante, a favor de la permanencia.
Cameron salió a la puerta del 10 de Downing Street junto a su esposa, Samantha, para comunicar su dimisión y subrayar que la voluntad del pueblo debía ser respetada.
Con la voz por momentos entrecortada, el "premier" dijo que se sentía honrado por haber servido al país desde 2010 y prometió hacer todo lo posible por ayudarlo a prosperar en el futuro. Su intensa y apasionada campaña en favor de la permanencia, que contó con el respaldo de instituciones internacionales y del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no fue suficiente para convencer a una población inquieta por el aumento de la inmigración.
El profesor de estudios británicos Andrew Mycock, de la Universidad inglesa de Huddersfield, dijo a EFE que muchos euroescépticos no aceptaban que Europa pudiera acabar como un Estado federal y sentían que la UE perjudicaba la identidad británica.
"Más recientemente, asuntos como la inmigración han pasado a primer plano, pues algunos conservadores argumentaban que el principio de libre movimiento de ciudadanos comunitarios tenía un detrimento en la cultura británica, en los servicios públicos y la cohesión social", subrayó el catedrático.
Ante la inquietud que la decisión electoral pueda tener entre los comunitarios residentes en el Reino Unido, Cameron dejó claro que no habrá "cambios inmediatos" en sus circunstancias ni tampoco de los británicos que estén residiendo en otros países del bloque europeo. También puntualizó que no habrá cambios iniciales en el libre movimiento de ciudadanos, mercancías y servicios.
REACCIONES
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel, "lamentaron" la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea (UE), pero coincidieron también en respetarla, indicó la Casa Blanca.
En un comunicado posterior, la Casa Blanca detalló que Obama y Merkel "acordaron que los equipos económicos y financieros de los países socios del G7 (Estados Unidos, Francia, Canadá, Reino Unido, Japón, Italia y Alemania) se coordinarán estrechamente" para buscar la estabilidad financiera y el crecimiento económico.
En su conversación con el primer ministro británico, quien ya anunció su renuncia tras los resultados a favor de la salida del bloque, el mandatario estadounidense reiteró "la relación especial" entre ambos países y el deseo de permanencia Reino Unido en la Alianza para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El virtual candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, celebró ayer en Escocia la salida del Reino Unido de la Unión Europea y advirtió de que el enfado de los británicos con Bruselas se extenderá a "otros muchos sitios".
Trump, que viajó a Escocia para inaugurar un lujoso complejo de golf, expresó su alegría por la "independencia" del Reino Unido de la Unión Europea (UE) y felicitó a los británicos por recuperar "las riendas de su país".
