Croacia y Portugal se enfrentarán en los octavos de final de la Eurocopa con dos sensaciones diferentes, la de superioridad de los balcánicos, crecidos tras ganar a España y recuperar a su estrella Luka Modric, y la del cuadro luso, que vive en un estado de "Cristiano dependencia" tras el resurgimiento del jugador del Real Madrid ante Hungría.
Esa es la sensación que tienen en Portugal. Hasta que Cristiano no apareció, su selección no comenzó a carburar. Y, pese a ello, siguió sufriendo, porque el equipo de Fernando Santos es de los más irregulares de Europa. Últimamente es casi siempre capaz de lo peor, aunque a veces, cuando Cristiano asoma la pata, ofrece una mejor cara.
Sus dos goles ante Hungría, uno de ellos de tacón y de los más bonitos de la Eurocopa, sostuvieron a Portugal, que estuvo a punto de hundirse en la primera fase.
Sus rivales reconocen esa "Cristiano dependencia" y jugadores como Kalinic así lo hicieron saber en una rueda de prensa: "Dependen demasiado de él", aseguró el croata.
Pero Portugal no es solo Cristiano. Costa Santos tiene que confeccionar un once en el que tiene un par de dudas. Primero, la de Raphael Guerreiro, que por lesión no pudo jugar ante Hungría.
Y, después, André Gomes, que fue titular frente a Hungría y acabó el choque con molestias físicas. Ricardo Quaresma, por si acaso, está listo para salir desde el inicio si hace falta.
