Los partidos españoles inician ayer una nueva campaña electoral, seis meses después de los últimos comicios, con una clara apuesta por nuevos formatos, más directos y mediáticos, con los que tratan de captar el voto del gran número de ciudadanos indecisos.
Según el sondeo difundido ayer por el estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una tercera parte de los españoles que tienen decidido votar en las legislativas del 26 de junio aún no ha decidido a quién.
Conscientes de este clima de incertidumbre, los partidos españoles han programado dos semanas de campaña electoral con una agenda que apuesta por nuevos formatos, más directos y mediáticos, que incrementa la presencia en la televisión e internet de sus candidatos, con lo que tratan de captar al voto indeciso.
Este cambio de tendencia está marcado por el fin del sistema bipartidista español, que alternó en el poder a los socialistas del PSOE y al actual gobernante PP (centroderecha) desde la reinstauración de la democracia en 1977, y que desde el diciembre de 2015 cuenta con dos nuevos actores: los liberales de Ciudadanos y Podemos (izquierda antiausteridad). Aunque PP y PSOE se mantuvieron como primera y segunda fuerza política, con 123 y 90 diputados, Podemos y Ciudadanos, entraron por primera vez en la Cámara Baja con 69 y 40 escaños, respectivamente.
