China y Estados Unidos aparcaron ayer sus diferencias en busca de una relación más cooperativa, aunque admitieron tener visiones distintas sobre los derechos humanos o las tensiones marítimas en el mar de China Meridional.
En la clausura del Diálogo Estratégico y Económico que terminó ayer en Pekín, la delegación estadounidense aireó sus críticas a la situación de las libertades individuales en el gigante asiático, así como a la nueva ley sobre ONG extranjeras que se aprobó en abril.
Sin embargo, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, rebajó el tono en una rueda de prensa posterior y aseguró que este diálogo fue "el más productivo" en los que ha participado con China y confió en que siente las bases para una fructífera reunión de los presidentes estadounidense, Barack Obama, y chino, Xi Jinping, en septiembre próximo durante la cumbre del G20 en Hangzhou (China). "Tenemos algunas diferencias, pero lo que hemos hecho estos dos últimos días es articular, respetuosa, meditada y profesionalmente, esas diferencias y acordar vías por las cuales podemos encontrar progresos", afirmó Kerry.
