La comisión de la ONU que investiga los crímenes en la actual guerra civil en Siria denunció ayer que está en aumento la tendencia a atacar de forma indiscriminada hospitales y al personal que trabaja en ellos.
"Este flagrante desprecio por el derecho humanitario internacional no es nuevo, pero sí lo es la continuación de una tendencia ya existente a atacar centros y personal médico, lugares de refugio e infraestructura necesaria para la supervivencia de los civiles", dijo en un comunicado el presidente de la comisión, el brasileño Paulo Pinheiro.
En este contexto, la Comisión condenó los recientes ataques contra hospitales y clínicas en Alepo, así como los llevados a cabo contra un campamento de desplazados en Idleb.
