Un terremoto de 6,5 grados golpeó ayer el suroeste de Japón, donde provocó el derrumbe de varios edificios y dejó al menos tres muertos y dos centenares de heridos en lo que ha supuesto el seísmo más dañino en el país asiático desde el que provocó el tsunami de 2011.
El temblor tuvo lugar en la prefectura de Kumamoto, en la costa occidental de la isla de Kyushu, y su hipocentro se situó a unos 11 kilómetros de profundidad.
La Agencia Meteorológica de Japón no decretó la alerta de tsunami a raíz del seísmo, mientras que la empresa que opera la planta nuclear de Sendai, que se encuentra a unos 120 kilómetros al sur del epicentro y que es la única actualmente operativa en el país, informó que ésta continuó operando sin problemas.
