El escritor y premio Nobel literario Mario Vargas Llosa, un hijo de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher y la UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, se sumaron ayer a la lista de afectados por los documentos de Panamá, que destaparon miles de empresas y activos opacos en todo el mundo.
El escándalo abarca más de 11.5 millones de documentos del bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en la gestión de capitales en paraísos fiscales, y afecta a más de 140 políticos y altos funcionarios de todo el planeta, entre ellos varios jefes o exjefes de Estado, o a sus familiares. Panamá, país de origen del citado bufete, está en el ojo del huracán por el escándalo y su presidente, Juan Carlos Varela.
Además, Varela "está preocupado" por la imagen que se está dando de Panamá en el exterior y así se lo hará saber a los embajadores acreditados en el país cuando se reúna con ellos, según dijo en una rueda de prensa el canciller encargado, Luis Miguel Hincapié.
Uno de los últimos afectados por las filtraciones de los "documentos de Panamá" ha sido el actual presidente de la FIFA y anterior directivo de la UEFA, Gianni Infantino.
Ayer la Policía federal de Suiza registró con una orden judicial los locales de la UEFA en Ginebra para obtener los contratos entre la entidad que rige el fútbol europeo y la empresa ecuatoriana Teleamazonas.
La propia UEFA indicó en un comunicado que otorgó a las autoridades policiales helvéticas todos los documentos que recabaron y que "colaborará totalmente" con la investigación.
Mientras, Infantino aseguró que "la UEFA gestionó adecuadamente todos los asuntos contractuales" relativos a la venta de los derechos televisivos de la Liga de Campeones 2006-2009 en Ecuador y para aceptar la oferta de Teleamazonas.
