El Wolfsburgo dio la sorpresa de la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones mostrando su mejor versión para derrotar por 2-0 al Real Madrid, sin capacidad de reacción y víctima de su endeblez defensiva, que tuvo una noche negra en la ciudad alemana.
El favoritismo del Real Madrid era claro y los únicos que parecieron no creérselo fueron los jugadores del Wolfsburgo. Solo el arranque fue parecido al que se esperaba, con un larga posesión madridista que terminó con el balón en la red. El tanto no subió al marcador por fuera de juego de Cristiano Ronaldo, y el ritmo siguió con el planteamiento en el que el conjunto alemán se fue apropiando poco a poco del partido.
El Wolfsburgo esperaba cerca de la línea central. Buscaba cerrar espacios sin apretar demasiado para no perder el orden y lanzaba avances puntuales. Tuvo una ocasión clara el equipo de Zidane en el minuto 13, cuando el meta del Wolfsburgo Diego Benaglio sacó un mano a mano con Karim Benzema y el rebote le quedó a Gareth Bale que remató desviado.
