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Será el primer viaje de un mandatario estadounidense en activo a la isla desde 1928, visita concebida por el Gobierno cubano como una "oportunidad".
La Casa Blanca no prevé que se produzca un encuentro entre el presidente Barack Obama y el histórico líder de la revolución Fidel Castro durante la visita que el mandatario estadounidense hará en marzo a Cuba con el objetivo de ampliar los avances logrados con la normalización bilateral.
"No esperaría un encuentro con Fidel Castro. Raúl Castro es el presidente de Cuba y Obama se verá con el presidente Castro", explicó ayer durante una rueda de prensa Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca.
La vista de Obama, la primera de un presidente en activo a Cuba en 88 años, se producirá entre el 21 al 22 de marzo junto a su esposa, Michelle, con quien se desplazará posteriormente a Argentina, donde la familia presidencial al completo, incluidas sus hijas Malia y Sasha, estará el 23 y 24 de marzo.
En su intervención ante la prensa, Rhodes explicó que Obama ha elegido viajar a la isla a principios de año, en vez de más tarde para no tratar el viaje como una coronación, sino como una forma de "seguir moviéndose hacia adelante" y lograr avances tanto alrededor de la visita, como en los meses siguientes. El asesor de la
Casa Blanca indicó que, además de mantener una reunión bilateral con el presidente cubano, Raúl Castro, Obama se reunirá con "disidentes, miembros de la sociedad civil y aquellos que se oponen a la política de los Castro". "Siempre tendremos diferencias con este Gobierno", resolvió Rhodes, que expresó la intención de la Casa Blanca de poner sobre la mesa el tema de los derechos humanos, la libertad de reunión, la libertad de expresión y "los patrones de detenciones" contra algunos miembros de la sociedad civil.
