Rusia y las potencias occidentales volvieron a chocar ayer en la ONU a raíz de la suspensión de las negociaciones de paz sobre Siria en medio de una gran ofensiva del Gobierno sirio y las fuerzas aéreas rusas contra Alepo.
Las operaciones militares en torno a la mayor ciudad siria han provocado la huida de miles de habitantes, con cerca de 20.000 personas agolpándose en la frontera con Turquía, y están dificultando el suministro de ayuda humanitaria, según Naciones Unidas.
Para Occidente, el recrudecimiento de esa campaña es lo que ha obligado al mediador de la ONU, Staffan de Mistura, a suspender las negociaciones de paz que acababan de comenzar en Ginebra. "Por un lado, el régimen sirio dice estar discutiendo la paz en Ginebra, y por el otro, intensifica su ofensiva militar contra los grupos de la oposición con los que se supone que tiene que hablar", denunció ayer François Delattre, el embajador de Francia ante Naciones Unidas, Delattre defendió la suspensión del diálogo al considerar que la oposición no puede negociar "con una pistola en la cabeza" y consideró que la campaña iniciada por Siria y Rusia únicamente puede "torpedear cualquier esperanza para la paz". Rusia se defendió de las críticas y responsabilizó a la oposición siria.
