Un militante del Estado Islámico asesinó públicamente a su madre en la ciudad siria de Al Raqa porque ella lo había alentado a abandonar el grupo. Así lo informó ayer viernes el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
La mujer de 40 años advirtió a su hijo de que una alianza respaldada por Estados Unidos eliminaría al Estado Islámico y constantemente lo animaba a abandonar su ciudad, juntos.
La madre fue detenida después de que se informó al grupo sobre estos comentarios, según el observatorio con sede en Inglaterra, que supervisa la guerra a través de una red de fuentes sobre el terreno.
Citando fuentes locales, el observatorio dijo que el hombre de 20 años de edad asesinó su madre el miércoles cerca del edificio de correos en la que trabajaba, frente a cientos de personas en Al Raqa, la ciudad bastión base principal de operaciones del grupo en Siria.
El Estado Islámico que controla amplias zonas de Siria e Irak ha asesinado a cientos de personas a las que ha acusado de colaborar con sus enemigos y también del incumplimiento de su ultraconservadora interpretación del Islam.
Además, el observatorio informó el 29 de diciembre que el Estado Islámico mató a más de 2.000 civiles sirios en los 18 meses desde que declaró su "califato" sobre el territorio que controla. Incluyeron personas que murieron por acusaciones de homosexualidad, práctica de la magia y la apostasía.
IRAK
Al menos, 44 personas, entre ellas 23 miembros de las fuerzas de seguridad, murieron ayer y otras 15 resultaron heridas en choques en varias ciudades de la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, informó a EFE una fuente de seguridad.
En el ataque más sangriento, 18 soldados iraquíes murieron y otros siete resultaron heridos por el estallido de un coche bomba conducido por un suicida cerca de una concentración de las tropas gubernamentales en la zona de Baruana, unos 260 kilómetros al noroeste de Bagdad. La fuente explicó que se trató del inicio de un intento de avance sobre el terreno del grupo terrorista Estado Islámico (EI), que fue repelido luego por las fuerzas iraquíes, apoyadas por combatientes tribales, lo que provocó también la muerte de ocho yihadistas.
