Miles de personas, entre ellas políticos, diplomáticos y dignatarios religiosos, despidieron ayer en Beirut a Samir Qantar, destacado miembro del grupo chií libanés Hizbulá, que murió el sábado en un bombardeo en la capital siria.
Su ataúd, cubierto con la bandera de Hizbulá, recorrió varios barrios del sur de la capital libanesa, bastión del movimiento chií que se ha visto involucrado en la guerra siria luchando en el bando del régimen del presidente Bachar al Asad.
