Transcurrió cerca de medio año para que Bolivia vuelva a tener participación en la reunión de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que se llevó adelante ayer en la ciudad de Asunción, Paraguay, donde asistió el presidente interino de la Federación Boliviana de Fútbol (Fbf), Marco Ortega.
Debido a la aprehensión del extitular federativo, Carlos Chávez, la directiva de la Confederación de ese entonces desconoció la sucesión de Ortega y esta determinación fue mantenida en pie hasta hace algunas semanas, cuando el paraguayo Juan Ángel Napout fue detenido en Zurich, Suiza, y tuvo que renunciar a su cargo.
Con el ascenso a la presidencia del uruguayo Wilmar Valdez en calidad de interino se abrió una puerta para que la dirigencia de la Federación cuente con el reconocimiento y pueda ser parte de las decisiones de la Conmebol en las próximas reuniones. Ayer ya participó de la junta en la cual se definieron las fechas de los torneos internacionales de fútbol de playa y fútbol de salón de 2016 y 2017, y la aprobación de los premios económicos para los participantes en la Copa Libertadores de América 2016.
Por participar en la primera fase y superar esta ronda un plantel recibirá 400 mil dólares y el perdedor obtendrá 100 mil dólares, mientras los clubes que están en la fase de grupos recibirán en total de un millón, 350 mil dólares, los que avancen a los octavos de final se llevarán 750 mil dólares.
