Más de 120 personas murieron ayer en una cadena de atentados simultáneos cometidos en diversos puntos del centro de París y en las inmediaciones del Estadio de Francia, donde se disputaba el partido de fútbol amistoso entre el seleccionado francés y Alemania.
De forma casi simultánea, seis ataques golpearon la noche de la capital francesa, con sus bares y terrazas llenas de gente gracias a las suaves temperaturas y al comienzo del fin de semana.
En el este de la ciudad, junto al canal de Saint Martin, dos hombres a cara descubierta, según testimonios recogidos por EFE, abrieron fuego con armas automáticas sobre los clientes del bar "Petite Cambodge".
Después continuaron su recorrido disparando "a quemarropa" contra otros locales de ocio, como el bar "Bonne Biere", dijo a EFE el dueño de un café cercano. Pocos minutos más tarde, al menos dos hombres (se desconoce aún si se trata de los mismos) irrumpieron gritando "Alá es el más grande" en la sala de conciertos Bataclan, un lugar legendario de la escena musical parisina, y tomaron como rehenes a los espectadores presentes. Poco después de la medianoche, unas ráfagas de disparos y varias detonaciones anunciaron el asalto de las fuerzas especiales de la policía sobre el lugar.
Simultáneamente, se produjeron tres explosiones en las inmediaciones del Estadio de Francia (situado al norte de la capital francesa) mientras de disputaba el partido amistoso entre Francia y Alemania, al que asistía el propio Hollande, quien fue evacuado por los servicios de seguridad.
El recinto deportivo (con una aforo de 80.000 espectadores) quedaba cerrado con el público en su interior y se impidió la entrada y la salida de cualquier persona.
En un discurso difundido por televisión, el presidente francés Francia, François Hollande, anunció la declaración del estado de urgencia en todo el territorio nacional y el cierre de las fronteras del país ante los "atentados terroristas sin precedentes" acaecidos en París y de los que aún no se ha responsabilizado nadie. Posteriormente, Hollande se desplazó a la sala de conciertos Bataclan, ante la que declaró a la prensa que Francia "no tendrá piedad contra los terroristas" y "no se dejará impresionar" por lo sucedido.
Junto a Hollande, se desplazaron al lugar el primer ministro, Manuel Valls, y los titulares del Interior, Bernard Cazeneuve, y Justicia, Christiane Taubira.
Los últimos informes anuncian que en los enfrentamientos han sido abatidos ocho terroristas por los miembros de seguridad de París. Ningún grupo aún se adjudicó la autoría de esta cadena de atentados.
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