Burkina Faso retomó ayer el camino hacia la democracia tras restituir a su Gobierno de transición y poner fin a un golpe de estado militar que la pasada semana sacudió sus aspiraciones.El 11 de octubre, este agitado país africano -que ha sufrido seis golpes de estado en medio siglo- estaba llamado a las urnas para culminar un proceso iniciado en noviembre de 2014, cuando derrocó en una revuelta ciudadana al presidente Blaise Compaoré, en el poder durante 27 años.Sin embargo, el miércoles 16, a tres semanas de esos comicios, la guardia presidencial, la unidad con mejor preparación y equipamiento del Ejército, irrumpió en el Consejo de Ministros y tomó como rehenes al presidente del país, Michael Kafando, y a su primer ministro, Isaac Zida.Al día siguiente, el general Gilbert Diandéré, un militar muy próximo a Compaoré, anunció la disolución del Gobierno y la proclamación de una autoridad militar liderada por el denominado Consejo Nacional para la Democracia, desatando así una grave crisis.Una semana después, y tras una enorme tensión social y militar que colocó al país al borde de la guerra civil, Kafando vuelve ahora a estar al frente del Gobierno gracias a una negociación mediada por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), que reaccionó con urgencia al problema."La transición está de nuevo en marcha, continuaremos con la misión que el pueblo nos ha encomendado", aseveró ayer Kafando en una ceremonia celebrada en Uagadugú para envolver de oficialidad la vuelta del Gobierno.En el acto estuvieron presentes jefes de Estado y representantes de países de la Cedeao, a quienes el restituido mandatario agradeció su participación en la resolución del golpe.El rechazo unánime internacional que generó la sublevación es una prueba de que la transición en Burkina "va por buen camino", subrayó Kafando, que aseguró que su Gobierno está "decidido a construir una verdadera democracia".El general Diendéré, que tras la ceremonia se reunió con algunos jefes de Estado del bloque regional, manifestó: "Para mí, el golpe se ha acabado, ahora toca la búsqueda de la paz".El militar, que fue jefe del estado mayor con Compaoré, aseguró que asumirá sus responsabilidades por lo ocurrido durante esta semana, en la que, según un informe provisional de los servicios emergencia, murieron 15 personas y 114 resultaron heridas.
